Episodio 51. Momentos de crisis: el impulso para crecer
En el episodio de la semana pasada (48. Flores para Algernon. El viaje del autoconocimiento y el precio de despertar) surgió un tema crucial, las crisis personales como punto de partida para el crecimiento personal. Algo por lo que todos pasamos antes o después.
Me habéis hecho preguntas sobre el tema y en el episodio de hoy vamos a hablar sobre cómo los momentos de crisis son el impulso que nos invita a crecer y salir al encuentro de nuestra verdadera esencia. De hecho, muchas personas empiezan a practicar yoga a raíz de un momento de crisis personal, y encuentran que les ayuda a recuperar la conexión con ellos mismos y a vivir los cambios de manera más consciente y positiva.
Aprovecho la ocasión para invitarte a pedirme temas o plantearme dudas, tanto en los comentarios como por email, y los iré tratando en los siguientes episodios.
Pero antes de empezar te voy a invitar a echar un vistazo los cursos de yoga online en los que te enseño a tener una practica personal autónoma y adaptada a tus necesidades, sin depender de vídeos o meditaciones guiadas, y lo más importante, a crear tu estilo de vida yogui con el objetivo de sacar la felicidad fuera de la caja.
Nos movemos por placer o por dolor
El ser humano solo cambia por dos razones: para alcanzar algo que desea o para alejarse del sufrimiento. Y, seamos honestos, la mayoría de las veces es el dolor el que nos obliga a movernos.
Cuando todo está cómodo, cuando la rutina nos envuelve, es fácil quedarnos ahí. Nos acostumbramos a las pequeñas molestias, a los «esto es lo que hay» y «ya me tocará». Pero cuando la crisis llega, cuando algo nos sacude de verdad, no podemos ignorarlo. La zona de confort se rompe y nos vemos obligados a cuestionarlo todo.
Y estas crisis suelen suceder de una de estas dos maneras:
- Quizá tienes un buen trabajo, una familia, una rutina estable. En teoría, todo está bien. Pero dentro de ti algo no encaja.
- O quizá ocurre algo: una pérdida, un fracaso, un giro inesperado. La vida te pone en jaque. Y aunque en el momento se siente como un golpe, muchas veces es el empujón que necesitabas para despertar.
Estas crisis no suceden sólo a los 40 como se suele decir, puede ser a los 30, a los 40, a los 50 o a cualquier edad.
Construyendo nuestra propia vida
Carl Jung lo explicaba bien: los primeros años de nuestra vida son un ensayo, una investigación. Construimos una identidad basada en lo que nos dijeron que era el éxito, en un guión heredado de la familia o la sociedad.
Es posible que nuestra familia (con la mejor de sus intenciones) nos inculcase que lo que debíamos hacer era estudiar una determinada carrera o dedicarnos al negocio familiar, quizá formar una familia, o por el contrario vivir viajando libres por el mundo. Otras veces la sociedad nos dicta lo que es el éxito, la prosperidad, la belleza o el amor. Hay además una especie de línea temporal de la vida, socialmente aceptada, con lo que se supone que tenemos que hacer a cada edad…
Pero llega un momento en el que esa versión de nosotros mismos ya no nos sirve. Bien porque ya no nos encajan esas expectativas, o bien porque la vida nos sacude y nos obliga a virar el rumbo, es el momento de encontrarnos con nuestra esencia real y construir nuestro propio guión.
Los momentos de crisis no son el fin, son el despertar
Ese desconcierto que sientes, esa crisis, no es el final. Es una invitación a la transformación. Es la vida dándote la oportunidad de preguntarte: ¿Estoy donde quiero estar? ¿Estoy viviendo la vida que realmente deseo?
El problema es que nos han vendido la idea de que la crisis es algo malo. Pero en realidad, es el inicio de algo nuevo. Es el momento en el que podemos elegir con consciencia cómo queremos vivir de ahora en adelante. Como decía Chaplin: «Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas». La crisis es el caos necesario para que surja algo más grande, más auténtico, más alineado con quien realmente somos.
Claro, da miedo. ¿Cómo no? Dejar atrás lo conocido es aterrador. Pero quedarse en una vida que ya no nos hace crecer es mucho peor.
Svadyaya: el autoconocimiento que llena el vacío
No hay respuestas rápidas ni soluciones instantáneas. Pero hay caminos. Y uno de ellos es el autoconocimiento. Mirarte con honestidad, aprender a escucharte, a crear silencio dentro del ruido.
El yoga y la meditación no son solo técnicas para relajarse. Son herramientas poderosas para atravesar estos momentos de transición con claridad y valentía.
Svadhyaya es uno de los niyama que explica Patanjali en sus yoga sutras. Es el proceso de autodescubrimiento genuino y profundo que va más allá de la simple introspección: es un viaje hacia la comprensión de tu verdadera naturaleza.
Svadhyaya implica desmontar capas de condicionamientos, cuestionar creencias arraigadas y redescubrirte desde un espacio de autenticidad. En lugar de reaccionar automáticamente ante los cambios, aprendes a habitarlos con presencia y aceptación, permitiéndote ver con más claridad quién eres sin las expectativas externas. Es un proceso que requiere paciencia, pero que abre la puerta a una vida más alineada con tu esencia.
A por una versión más auténtica de ti mismo/a
En Enyógate hemos acompañado a muchas personas en este proceso. Sabemos lo desafiante que puede ser, pero también sabemos que, al otro lado de la crisis, hay una versión tuya más auténtica, más libre, más tú.
Si estás en ese punto en el que sientes que algo tiene que cambiar pero no sabes por dónde empezar, nuestros cursos pueden ayudarte a encontrar claridad.
No tienes que atravesarlo solo. Si este artículo ha resonado contigo, es señal de que ya estás listo para dar el siguiente paso. Te acompañamos en el camino.
Te agradezco mucho que hayas decidido compartir este ratito de yoga conmigo, me encantará que me dejes un comentario en Spotify, en nuesto canal de Telegram o RRSS y sobretodo, muchas gracias por unirte a La Escuela online en Enyógate.com, porque de esa manera lo que hago cobra sentido y además me ayudas a que pueda seguir ofreciendo espacios como este.
Te espero en el próximo episodio. Que tengas un día estupendo, consciente y lleno de sentido. Namasté.


Deja una respuesta