Hay libros que te entretienen, libros que te enseñan algo y libros que, de alguna manera, se quedan contigo.
El hombre en busca de sentido pertenece a estos últimos.
Publicado por primera vez en 1946, este breve libro recoge la experiencia de Frankl como prisionero en varios campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Pero no es únicamente un relato autobiográfico. Frankl, que era psiquiatra y neurólogo, observa también las reacciones psicológicas de los prisioneros ante unas condiciones de sufrimiento extremo y, a partir de esa experiencia, desarrolla las bases de la logoterapia, un enfoque psicoterapéutico centrado en la búsqueda de sentido.
La pregunta que atraviesa todo el libro es tan sencilla como difícil:
¿Qué hace que una persona siga adelante cuando las circunstancias parecen haberlo perdido todo?
Frankl no ofrece una respuesta fácil. Y precisamente por eso merece la pena leerlo.
Habla de sufrimiento, pero no para convertirlo en algo deseable o buscarle una explicación bonita. Habla de libertad, pero sin negar las circunstancias que nos condicionan. Habla de sentido, pero no como ese «propósito de vida» que tenemos que descubrir y perseguir para sentirnos realizados.
Es un libro sobre la relación que establecemos con nuestra propia vida.
Y también sobre una pregunta que, de una manera u otra, todos terminamos encontrándonos:
¿Qué hago con la vida que tengo delante?

