Agotada y sin tiempo para ti: aprende a cuidarte sin dejar de cuidar


Episodio 88. Agotada y sin tiempo para ti: aprende a cuidarte sin dejar de cuidar


En este episodio hablaremos de ese cansancio que no se va durmiendo una noche. Del agotamiento profundo que nace de cuidar mucho a los demás y poco a ti.

Hablaremos del peso invisible que llevas cada día en los hombros, de la carga mental que nadie ve, del corazón agotado de estar siempre disponible, siempre resolviendo, siempre tirando del carro. Y de cómo el yoga puede ser mucho más que una herramienta física: puede ser ese espacio sagrado para volver a ti, para priorizarte, para aprender a cuidar sin descuidarte.

Pero antes de empezar te voy a invitar a echar un vistazo los cursos de yoga online en los que te enseño a tener una practica personal autónoma y adaptada a tus necesidades, sin depender de vídeos o meditaciones guiadas, y lo más importante, a crear tu estilo de vida yogui con el objetivo de sacar la felicidad fuera de la caja.

Marta: la mujer orquesta

Marta podría ser cualquiera de nosotras. Tiene dos hijos, un trabajo que le gusta pero que le exige, una casa que parece tener vida propia, unos padres que empiezan a necesitar más atención, una lista de tareas que no se acaba nunca. Sabe a qué hora entran al colegio los niños, cuándo toca vacuna, qué falta en la nevera, cuándo hay que renovar el seguro del coche. Tiene un calendario mental que lo sostiene todo.

Y aunque lo hace con amor, cada vez se siente más cansada, más irritable, más desconectada de sí misma. “No tengo tiempo para mí” es una frase que repite casi sin darse cuenta. Y lo que empieza siendo una falta de tiempo, se convierte en una falta de espacio interior.

El agotamiento que no se ve

Hay un tipo de agotamiento que no se cura con vacaciones. Es ese que viene de no parar nunca, de no tener un espacio para ti, de estar siempre sosteniendo sin que nadie te sostenga. Es agotamiento emocional, físico, mental. Es vivir con el corazón en modo “servicio”, sin recordar que tú también necesitas ser cuidada.

En filosofía yóguica se habla de la importancia del equilibrio entre dar y recibir, como parte del flujo natural de la energía vital. Cuando damos constantemente sin permitirnos recibir, rompemos ese flujo y nos vamos vaciando poco a poco. No solo a nivel físico, sino también emocional y energético. Esta descompensación nos desconecta de nuestra propia fuente interior y nos aleja del principio de Ahimsa, la no violencia, porque también es violencia olvidarse de una misma.

Desde el yoga aprendemos a cultivar el equilibrio. El dar desde el exceso no es generosidad, es olvido de una misma, abandono. Y ese abandono tiene consecuencias: cuerpo contracturado, mente acelerada, emociones a flor de piel. Si no te cuidas tú, ¿quién lo va a hacer? ¿Cómo puedes sostener a otros si tú estás en el límite?

Cultivar este equilibrio no es un acto egoísta, es un acto de sabiduría y amor propio. El autocuidado es una necesidad profunda para seguir viviendo con presencia, con paz, con salud.

El yoga como acto de cuidado

El yoga puede ser ese espacio en el que, aunque sea por media hora, nadie te pida nada. Donde puedas volver a tu cuerpo, a tu respiración, a tu centro. Donde puedas recargar las baterías.

Cuando practicamos yoga, no solo estamos moviendo el cuerpo: también estamos apaciguando la mente. Y esto importa más de lo que parece, porque el pensamiento también es energía. Cada vez que nos preocupamos, que anticipamos, que repasamos mentalmente la lista de tareas infinitas, estamos desgastando nuestra energía. Y cuando esta actividad mental no se detiene, cuando siempre hay algo que resolver, alguien a quien cuidar, algo que planear, la batería se agota sin darnos cuenta. Por eso la práctica se vuelve tan necesaria: porque nos enseña a pausar, a reducir ese ruido, a conservar nuestra energía vital. Es una forma de sostenibilidad interna.

No se trata de hacer una postura perfecta. Se trata de escucharte, de sentirte, de darte permiso para estar contigo. En ese espacio aparece algo muy valioso: la reconexión con tu valor, con tu necesidad de descanso, con tu derecho a parar. La práctica de yoga no es solo un ejercicio: es un acto profundo de amor propio.

El amor está en ti

Si te has sentido identificada con la historia de Marta, si sientes que das mucho y te queda poco para ti, quiero invitarte al curso “El amor está en ti”. Es un espacio para personas que, como tú, quieren volver a ponerse en el centro sin dejar de cuidar. A través del yoga, la meditación y el autoconocimiento, aprenderás a escucharte, a validarte, a darte lo que necesitas. Porque mereces descanso. Porque mereces cuidado. Porque no tienes que poder con todo.

Te agradezco mucho que hayas decidido compartir este ratito de yoga conmigo, me encantará que me dejes un comentario en Spotify, en nuesto canal de Telegram o RRSS y sobretodo, muchas gracias por unirte a La Escuela online en Enyógate.com, porque de esa manera lo que hago cobra sentido y además me ayudas a que pueda seguir ofreciendo espacios como este.

Te espero en el próximo episodio. Que tengas un día estupendo, consciente y lleno de sentido. Namasté.

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